Allá por enero, debido a que la instalación de Ubuntu que había realizado sobre mi notebook falló, decidí darle una oportunidad a Windows 7. La verdad es que la experiencia me gustó mucho, porque finalmente Microsoft logró un sistema operativo decente que no se cuelga y que pone todo fácil y a la mano. Para un usuario promedio de escritorio, el sistema operativo simplemente resulta fantástico.
Pero yo no soy un usuario promedio de escritorio, sino que soy desarrollador web y estudiante de Ingeniería en Sistemas. Por lo tanto, si bien me gustaron todas esas simplezas que aporta el nuevo Windows, me interesa ver el sistema operativo un poco más desnudo para poder toquetear un poco más. Y por si fuera poco, como desarrollo principalmente utilizando plataformas libres y open source, que mejor sistema operativo para hacer esto que uno libre. Así que hace un par de semanas volví a Linux, pero esta vez a mi viejo amigo, Archlinux.
Los resultados son los siguientes: Gnome proporciona una interfaz muy intuitiva también, aunque extraño la de Windows 7. Por el otro lado, el poder configurar todos y cada uno de los detalles del funcionamiento de mi computadora es algo invaluable para mí (más propio de Archlinux y menos de Ubuntu). Y si a todo esto le sumamos que no tengo que andar lidiando con archivos de configuración “awindozados” que indican todos las rutas con “C:\…” y que andan cuando quieren, se facilita muchisimo la configuración de los demonios (en windows eran servicios). En fin, es mucho más simple para dejar andando una plataforma de programación que requiera de servicios tales como bases de datos, servidores http, etc.
Algunos puntos importantes a destacar son que la instalación de Arch levanta menos temperatura, la batería dura un 5-10 % más, la instalación full con todas mis cosas no pasa de los 6gb (en windows ocupa 20), y el consumo de ram normal se encuentra entre los 300 y 400mb (En windows iba desde los 800mb a los 1200mb). Esto no es ni positivo ni negativo, ya que a mi pc le sobran recursos y si los disponemos pues están para usarlos. Lo dejo como nota adicional para quien tenga una pc más modesta. Además vale aclarar que no he instalado efectos visuales ni nada raro, sino que dejé el Gnome como viene, pero activé el composite interno.
Conclusión
Si nos sacamos la camiseta del software libre y miramos todo esto de manera objetiva podemos hacer una división sobre cuando convendría utilizar un sistema operativo u otro (queda claro que ambos se pueden utilizar para todo, excepto jugar, y que cada uno puede terminar eligiendo el que más le guste). Si sos un usuario de escritorio, al que le interesa chatear, jugar, escuchar música y realizar todo ese tipo de tareas simples, pues yo recomendaría instalar Windows 7 con algún buen antivirus que se mantenga actualizado fácilmente y realizar un mantenimiento periódico (una pequeña limpieza semanal y una grande mensual). Si sos developer de alguna plataforma propietaria, como Flash con ActionScript o Adobe Coldfusion, también optaría por un Windows. Por el contrario, si sos developer especializado en tecnologías libres, o administras bases de datos o algún tipo de tarea que requiera de mayor configuración interna de la máquina, a Linux sin pensarlo.
Y si caés en esta última categoría, podemos dividirla en 2, usuarios simples o complejos.
Si sos un usuario simple, es decir, un usuario sencillo que necesita de algunas herramientas y quiere obviar configuraciones complicadas, pues Ubuntu está haciendo muy buenas versiones y recomendaría una de esas (a mi me falló porque yo estaba probando una beta que luego actualicé a final). Si por el otro lado te gusta tunear tu pc a fondo y dejarla como a vos te gusta en todo sentido, optaría por alguna distro como Archlinux, Debian o Gentoo tal vez.
Por último, si llegaste hasta acá me gustaría invitarte a leer este artículo publicado en linuxadictos sobre la libertad en el software.


